LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

El concepto de la eficiencia energética es sencillo: se trata de producir la luz, calor o frío necesarios, con un consumo mínimo de electricidad o combustible. Se trata de sacar el máximo partido posible de la energía.

Solemos pensar que necesitamos cierta cantidad mensual de kilovatios hora o de metros cúbicos de gas natural, pero eso no es cierto. Lo que necesitamos de verdad es agua caliente para ducharnos, luz para poder leer el periódico tras la puesta de sol o una agradable temperatura de 21º en el restaurante.

Podemos usar lámparas de incandescencia para obtener luz, por ejemplo, pero eso nos garantiza un gran consumo eléctrico que nos tocará pagar. O bien podemos usar lámparas de bajo consumo, fluorescentes,que reducirán un poco nuestro consumo. O podríamos emplear una lámpara LED para leer el periódico, todavía más eficaz en la tarea de convertir la energía eléctrica de energía luminosa. Pagaremos mucha menos electricidad… y seguiremos leyendo el periódico con toda comodidad ynuestro consumo eléctrico se dividirá por cuatro!!

En eso consiste la práctica de la eficiencia energética: empezamos a considerar nuestrasnecesidades, y luego vemos cómo podemos satisfacerlas con el menor gasto posible de energía. La buena noticia es que tenemos un margen muy grande para mejorar nuestra eficiencia energética, especialmente en lo que se refiere a la climatización y al uso de la iluminación.

Este margen se puede llamar depósitos de energía ahorrada. Por ejemplo, muchos metros cuadrados de ventanas con vidrio simple son un gran yacimiento de energía ahorrada. Sustituyendo el vidrio simple por doble cristal, obtenemos miles de litros de gas natural o de gasoil que ya no tendremos que gastar en la calefacción. Lo mismo se puede decir de una caldera antigua con mala regulación o de una batería de lámparas incandescentes: son verdaderos filones de energía que ya no tendremos que consumir y pagar

 

Tres grandes beneficios de la eficiencia energética:

 

  • Para la economía y también nuestro bolsillo:

 

La economía del país gana, al poder dedicar dinero a otras áreas que no sean la compra de energía fósil (como la investigación en energías renovables, por ejemplo). Lo mismo le pasa a la economía de la empresa. Una empresa que ahorra energía obtiene más beneficios. Basta un vistazo a las facturas de combustible y electricidad para caer en la cuenta de lo rentable que puede ser la eficiencia energética.

 

  • Para la sociedad y el bienestar de los trabajadores y clientes:

 

La eficiencia combate el derroche mediante acciones inteligentes que contribuyen a mejorar la sociedad de muchas maneras: la instalación y mantenimiento de elementos de ahorro en los edificios crea muchos puestos de trabajo. Una empresa eficiente tiene una mejor imagen y proporciona una vida más satisfactoria a sus trabajadores y clientes.

 

  • Para el medio ambiente… y la limpieza del aire que respiramos:

 

Se puede ver en el recibió de la luz la cantidad de CO2 y residuos radiactivos que genera cada kWh que se ha consumido, pero habría que añadir a estos dos elementos muchos compuestos venenosos, como los óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, diversos compuestos orgánicos volátiles, partículas diminutas y otros elementos que ensucian la atmosfera de nuestras ciudades y también nuestros pulmones. Cada partícula de energía que se ahorra contribuye de manera directa a mejorar nuestra salud y la de nuestro planeta. 

 

 

Tres falsos mitos sobre la eficiencia energética

“La eficiencia energética es cara” - FALSO

Un edificio construido ex profeso para ahorrar energía cuesta entre un 2 y un 4% más que un edificio convencional. Un termostato para la calefacción cuesta unos pocos euros. Una caldera de alta eficiencia no es mucho más cara que una convencional. Cambiar las cristaleras de vidrio simple por otras de doble cristal puede suponer un gasto considerable, y reforzar todo el aislamiento de un edificio puede resultar ya una gran inversión.

Como se ve, la eficiencia energética puede conseguirse gastando desde muy poco a bastante dinero. Pero incluso si se ha invertido mucho dinero, comenzará a recuperarse en un plazo de tiempo muy corto, al verse reducidas las facturas de energía.

El plazo de amortización de la instalación realizada para mejorar la eficiencia energética de la empresa variará dependiendo del gasto inicial y del precio de la energía. También hay que tener en cuenta las subvenciones incluidas en los sucesivos planes de mejora de la eficiencia energética del Estado, la Comunidad Autónoma y los ayuntamientos. Un termostato se amortiza en un par de días, mientras que una mejora completa de aislamientos puede tardar varios años.

Lo mejor viene después: una vez amortizada la instalación, se podrán recoger sus beneficios durante toda la duración de su vida útil, que puede ser fácilmente décadas.

 

“La eficiencia energética es complicada de poner en práctica” - FALSO

La eficiencia energética se basa principalmente en el sentido común. El tiempo de instalación puede variar de unos minutos para instalar un termostato a algunas semanas para colocar un aislamiento completo. Los edificios ultraeficientes de nueva construcción no tienen ninguna instalación sofisticada, sino buenos materiales aislantes y un diseño hábil para evitar pérdidas de energía.

La clave está en confiar en un buen profesional para realizar las instalaciones: ahorrarán tiempo y dinero. Y en este sentido la participación de una Empresa de Servicios Energéticos es muy recomendable.

 

“La eficiencia energética es cosa de unos pocos ecologistas concienciados" - FALSO

Muchos edificios antiguos están hechos con criterios de eficiencia energética, como podemos comprobar al ver lo frescos que se mantienen sus interiores (no hay más que entrar en el portal de una casa antigua en un día tórrido de verano). En realidad la eficiencia energética en los edificios es un arte que se ha venido practicando desde tiempos inmemoriales, pero que se perdió por desgracia en el gran boom de la construcción de las últimas décadas. Los constructores sólo pensaron en el coste inicial de las viviendas, sin pesar en los costes que tendría durante la vida útil de las mismas.

Las primeras políticas oficiales de ahorro de energía comenzaron a raíz de las crisis de petróleo de 1973, pero con poco provecho hasta que la lucha contra el cambio climático les ha dado un fuerte impulso, ya en tiempos actuales.

Actualmente contamos con una batería de medidas legislativas, organizativas y económicas para el impulso de la eficiencia energética bastante completa, aunque no suficiente: el Código Técnico de la Edificación y la Certificación energética de edificios, el Reglamento de Instalaciones térmicas de los Edificios, sucesivas Directivas de la UE, Planes y Estrategias de fomento de la eficiencia energética, etiquetado energético, Planes Renove, etc. 

 

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